A pile of nice shiny gold bars

La acumulación de oro físico por parte de China en los últimos meses ha disparado todo tipo de rumores acerca del presunto uso que está dando y dará el gigante asiático a este oro. No son pocos los analistas que creen posible la emisión de una nueva moneda con respaldo de oro, la cual circularía de forma paralela con el renminbi (yuan) creando un patrón oro.

Antes de poner en marcha semejante revolución monetaria, cabe preguntarse si China sería capaz de respaldar con oro una moneda en circulación en un país con tasas de crecimiento superiores al 7% y una demanda interna de más de 1.400 millones de personas.

La propuesta de reforma del sistema monetario estaría formulada en los siguientes términos: el establecimiento de una circulación paralela de monedas, estando una de ellas respaldada por oro. La otra divisa, en cambio, mantendría el sistema actual de emisión, teniendo que competir en mercado abierto con la divisa respaldada en oro.

A priori, podemos realizar un análisis ciertamente concluyente de cuáles serían los resultados: la moneda “buena” desplazará a la “mala” en inversiones, reservas y acumulación de riqueza, siendo la moneda “buena” la que está respaldada con oro y la “mala”, la fíat. Esto no es más que la famosa Ley de Gresham pero a la inversa.

Los inversores y operadores de mercado elegirían la moneda respaldada con oro puesto que ella cumpliría de mejor manera que su contrincante con las propiedades esenciales del dinero: unidad de cuenta, medio de pago y reserva de valor. Este análisis es ceteris paribus, es decir, considerando que la moneda fíat se deprecia a lo largo del tiempo.

Unir, en un mismo sistema, dos monedas radicalmente distintas sólo puede permanecer activo con esta dualidad monetaria si la moneda fíat se emite y controla mediante unas reglas institucionales serias y la institución emisora cuenta con prestigio, credibilidad y reputación. Si no es así, la selección natural caminará presumiblemente hacia la moneda respaldada con oro.

Este modelo para China no dista demasiado del que numerosos grupos de presión y ámbitos de la opinión pública quieren para Estados Unidos. Desde hace varios meses, existe un movimiento con fuerte arraigo en los pequeños y medianos propietarios de los Estados del centro y sur de Estados Unidos que propone el reconocimiento legal de las monedas de oro y plata como moneda de curso legal y, por tanto, como medio de pago.

No sólo los ciudadanos están empezando a movilizarse. También varios políticos han puesto cartas sobre el asunto y han aprobado medidas favorecedoras para este reconocimiento. Los Estados de Virginia o Texas han eliminado los impuestos a la compra de oro y plata en lingotes o monedas, reconociendo su papel de bien de inversión. Diversos sectores de los partidos Republicano y Demócrata, sobre todo los relacionados con los Tea Partiesdefienden ardorosamente esta posibilidad.

Por el momento, la adopción de una moneda respaldada con oro no parece estar, ni de lejos, en la agenda de los Bancos Centrales. Como en todo mercado en el que se prohíbe o no se reconoce algo deseado por los individuos, estos escapan del regulador por algún subterfugio. En este caso, la circulación de monedas de oro y plata terminará generalizándose en Estados Unidos, muy a pesar de la Fed y la impresión de sus “billetes verdes” cuyo valor está cercano a la nada. Más difícil es en China, pero allí el movimiento es hacia la inversión en oro para protegerse de la inflación y los controles del régimen comunista.

Fuente: Forbes

OroyFinanzas.com

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