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Madrid, capital de España, se ha gastado cientos de millones de euros en edificios sin usar o instalaciones proyectadas que siguen en cimientos. La política de infraestructura de Madrid se ha regido por un ansia faraónica de sus políticos a pesar de la deuda alarmante que tiene tanto la comunidad como el Ayuntamiento de Madrid.

Mientras Madrid se enfrenta a su décimo día de huelga de limpieza con miles de trabajadores de la limpieza reclamando que no les echen, el Ayuntamiento se ha gastado cientos de millones en edificios sin usar. Junto a las Torres de la Castellana, en el corazón financiero de Madrid, se ideó el Centro Internacional de Convenciones.

120 metros de altura con un auditorio con capacidad para 3 500 personas. Esa era la idea, la realidad es que se han invertido 99 millones de euros en unos enormes cimientos. La mala planificación, la crisis y el despilfarro son las razones por lo que Madrid tiene un hospital sin abrir, una autopista sin fecha de inauguración o modernos edificios abandonados.

Otro ejemplo, el Faro de Moncloa. En 1992, se inauguró este mirador de 92 metros de altura, en el que el Ayuntamiento invirtió 3,8 millones de euros, un 82 % más de lo presupuestado.

Cerró en 2008 por incumplir la normativa de seguridad y en 2011 se gastaron otros 5,7 millones para adaptarlo. Otro ejemplo de majestuosidad que no entienden los ciudadanos.

Tanto el Ayuntamiento como la comunidad tienen una deuda alarmante y, a pesar de ello, se han invertido cientos de millones de euros en infraestructuras que están cerradas y sin uso.

Pero si hay un ejemplo claro de este despilfarro, es el Campus de la Justicia. Se proyectaron 15 edificios principales que albergarían los principales juzgados españoles. 300 millones de euros era el gasto para la primera partida.

La realidad es un secarral en el que se erige el único edificio que llegó a terminarse, el Instituto de Medicina Legal. 20 millones de euros costaron levantarlo y nunca ha llegado a usarse.

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