Con él ya son ocho los fallecidos en tres semanas de protestas. Este jueves por la noche cientos de brasileños se concentraron frente a la casa del gobernador de Río

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Un niño de 12 años que recibió un tiro en la cabeza durante una manifestación en la ciudad brasileña de Santa Luzia, en el área metropolitana de Belo Horizonte (Minas Gerais, sureste) ha fallecido este viernes, informaron fuentes oficiales.

El menor, identificado como L.D.A.L., estaba ingresado en el hospital João XXIII desde la noche del lunes, cuando supuestamente le disparó un policía retirado, según informó la Fundación de Hospitales del estado de Minas Gerais a medios locales. El policía retirado, Vanderlei Gomes da Fonseca, de 72 años, dijo que disparó contra el grupo de manifestantes, que iba a prender fuego a una montaña de basuras como parte de las protestas.

En tres semanas de manifestaciones en todo Brasil, se han registrado ocho muertos en diversas ciudades, incluido el menor, cuatro de ellos atropellados durante las marchas. Este miércoles un camionero murió de una pedrada en la cabeza cuando intentó burlar el bloqueo que mantenían otros conductores en una carretera del sur de Brasil.

El conductor fallecido fue identificado como Renato Kranlow, de 44 años, y las autoridades no han podido establecer hasta ahora si la piedra que recibió en la cabeza y le causó la muerte fue lanzada por los camioneros que bloqueaban la carretera.

Escrache al gobernador de Río

Mientras, los brasileños siguen manifestando su indignación con nuevos actos de protesta. Este viernes centenares de manifestantes se concentraron frente a la casa del gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, tres días después de que la policía desmontara un campamento de “indignados” que protestó en el lugar durante diez días.

La marcha pacífica, que se enmarca en la oleada de manifestaciones que se han extendido por todo Brasil, obligó a cerrar el tráfico en uno de los dos sentidos de la avenida Delfim Moreira, una importante vía que discurre frente a las playas de Ipanema y Leblon.

Los “indignados” pidieron insistentemente la dimisión de Cabral, que como jefe del gobierno regional es responsable de la Policía Militarizada, que ha sido muy cuestionada por la represión violenta de las manifestaciones de las últimas semanas. La policía desmontó en la madrugada del pasado martes un campamento con una veintena de tiendas que permaneció diez días frente a la residencia del gobernador, ubicada en uno de los barrios más lujosos de Río.

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