El caos de Brasil golpea los resultados de Santander, Telefónica e Iberdrola

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“Brasil no es sólo la primera economía de la región, sino su líder en términos financieros” y ha dejado de ser, como hace años, una zona “de riesgo”. Así se expresaba a finales de noviembre Santiago Fernández Valbuena, el presidente de Telefónica Latinoamérica, en unas jornadas sobre la situación económica del país que apenas siete meses después está viviendo una de las mayores convulsiones sociales que se recuerdan en una democracia.

A ese acto también acudió Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, para quien Brasil “es un modelo a copiar”, en referencia al sistema energético aplicado por el Gobierno de Dilma Rousseff.  Después, en enero, Emilio Botín, el alma materde Banco Santander, indicaba en un viaje a Brasilia que “Brasil era el país más importante en el mundo” para su grupo financiero, despejando los rumores según los cuales la entidad española quería vender parte de su negocio por el aumento de la morosidad y el frenazo de la mayor economía de Latinoamérica.

En mayo, Telefónica llevo al expresidente de Brasil, Lula da Silva, como estrella invitada a la X Conferencia de Líderes Globales, celebrada en Argentina, como ejemplo de gestor de equipos. Un político al que César Alierta le tiene tanto aprecio que fue ponente en el último Día del Inversor que tuvo lugar hace dos años en Londres ante más de 200 analistas de todo el mundo.

La apuesta estratégica de estas tres multinacionales sigue firme, pero la aportación a los resultados de sus respectivos grupos está lejos de lo que esperaban y sufrirá en el segundo trimestre las consecuencias de un modelo de país con el que sus ciudadanos no están de acuerdo. El índice Bovespa de la Bolsa de Sao Paulo, la capital financiera, se ha derrumbado un 22% en lo que va de año, registrando el peor comportamiento de los principales mercados financieros mundiales en 2012. Y lo que es peor, el real brasileño se ha desplomado cerca de un 14% entre abril y junio, una devaluación que impactará con dureza en los beneficios y en los balances de Santander, Telefónica e Iberdrola, entre otras empresas españolas.

El 26% de las ganancias del primer banco español procede de Brasil, que es el país que más aporta a la cuenta de resultados. Es el motor del grupo, ya que el siguiente mercado por importancia es México, con el 13%, seguido de Reino Unido y Estados Unidos (12%). Pero si el motor se gripa, el holding se frena. En marzo, Santander aplicó un cambio de 2,635 euros por cada real brasileño para la conversión de sus beneficios y del 2,57 para el balance, paridad que hoy está en 2,944, tras haber alcanzado los 2,976 durante la semana pasada. Hace un año, cada euro valía 2,545 reales.

Principal mercado

En lo que va de junio, la divisa brasileña se ha desplomado casi un 10%, el peor dato registrado desde septiembre de 2011, lo que ha llevado su precio al nivel más bajo en cuatro años. Una caída libre que ha puesto en alerta tanto a Moody’s, que ha advertido sobre los riesgos del país de Dilma Rousseff, como a Standard & Poor’s, que le ha bajado la calificación crediticia. Si el derrumbe no ha ido a más es porque el Banco Central de Brasil ha tenido que intervenir comprando reales por arrobas.

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En el primer trimestre, el real perdió un 5% de su valor, lo cual ya tuvo un impacto considerable en Telefónica,para la que Brasil es el mercado más grande en su cuenta de resultados. Sus ingresos allá bajaron un 9,5% entre enero y marzo, pero habrían crecido un 3% si no se tiene en cuenta la conversión de la moneda local.  El beneficio de explotación cayó un 15,5%, que se reduciría al 3,9% sin considerar el efecto de la divisa.

En el segundo trimestre, la depreciación llega hasta el 14%, por lo que el golpe será mucho mayor. Telefónica indica en una nota explicativa que, gracias a su gestión del riesgo con instrumentos derivados, una variación de hasta el 10% supone un aumento o un descenso (lo que ocurrirá en este caso) de 102 millones en sus resultados consolidados y de 154 millones en el patrimonio. La realidad es que el grupo presidido por César Alierta perdió el año pasado cerca de 534 millones por errores en la estimación de las monedas, tres veces más que en 2011.

Revisión de tarifas

Para Iberdrola, Brasil representa el 14% del beneficio operativo del grupo, que ya sufrió en marzo las consecuencias de la devaluación de la divisa latinoamericana. La eléctrica, que tiene dos grandes empresas en el país (Elektra y Neo), lo calculó en 38 millones de euros, según su presentación a los analistas, documento en el que reconoce que este país fue el que peor resultado obtuvo por el sobrecoste energético y la revisión de las tarifas. Este aspecto, dictado por el Gobierno, también erosionó los resultados de Telefónica.

“La salida de capitales de Brasil es espectacular”, indica un banquero de inversión, que advierte que alguna empresa española se puede ver obligada a hacer grandes provisiones por la caída del valor de sus participadas. Y lo que es más preocupante, según este presidente de una entidad estadounidense, “el asunto no se va a quedar ahí”. Se refiere al desplome del producto interior bruto (PIB), que ha pasado de crecer un 7,5% en 2010 a tan sólo un 0,9% el pasado ejercicio.

Entre enero y marzo, la economía brasileña mejoró un discreto 0,6%, lo mismo que en el último trimestre de 2012 y muy por debajo del 0,9% esperado por los analistas y del 1% estimado por el Banco Central de Brasil. El Gobierno ya se ha apresurado a adelantar que rebajará sus previsiones para el conjunto del ejercicio, al tiempo que ha subido los tipos de interés al 8% por el aumento descontrolado de la inflación (5%).

“El consumo se ha parado. Telefónica y Santander, por la morosidad, lo van a notar en sus cuentas”, indica un experto financiero, al que le preocupa el caos social y los numerosos casos de corrupción que han surgido al calor del boom económico. “El Gobierno está superado. Es como España, pero multiplicado por cinco –la diferencia de población-“, agrega. Una revolución social que emerge justo cuando el país y las empresas españolas se las prometían muy felices por los fastos de la Copa Confederaciones, el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos.

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