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En pos de una mayor “seguridad” las fuerzas especiales de la Policía de Taiwán han adoptado una apariencia más propia de soldados de asalto robotizados que de las fuerzas de paz que se espera que sean.

De acuerdo con el portal Exposing the Truth, Taiwán ha decidido dotar a las fuerzas especiales de su Policía con un nuevo nivel de ‘protección’. Los nuevos uniformes de sus agentes de la ley y el orden, dados a conocer por el Gobierno de Taiwán, consisten en una armadura a prueba de balas y una máscara balística “aterradora”. El uniforme está diseñado para proteger al usuario de los disparos a corta distancia. Las máscaras, si bien no permiten una alta visión periférica, consiguen un efecto intimidatorio de gran capacidad de disuasión.Cada máscara antibalas está concebida para bloquear disparos provenientes de una Magnum 44 a poca distancia. La máscara distribuye el impacto de las balas disparadas sobre un área superficial relativamente pequeña, lo que hace que un tiro en la cabeza, que sería letal en condiciones normales, no provoque la muerte al usuario que lleve una de estas máscaras puesta. No obstante, bajo este nuevo atuendo surge una pregunta recurrente e inquietante: ¿No deberían los rostros de los que integran las fuerzas del orden ser identificables para poder responder por sus acciones? En España, por ejemplo, no hara falta mucho para que este atuendo sea acogido con agrado por la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado:

 

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