Círculo vicioso_optEn este país de gobernantes corruptos y desalmados, en el que el dinero y el enriquecimiento rápido de una casta insoportable, cual nueva aristocracia, sumerge en la miseria a cada vez más personas, se cierne sobre las sufridas espaldas de los ciudadanos el peso de la total y absoluta impunidad de la clase política y finaciera, que la misma cosa son. Y desde luego si algo hay que reconocer a esta nueva nobleza que nos malgobierna es que fue bastante inteligente para blindar su estatus e impedir que nadie controlara su poder omnímodo. De esta manera resulta casi una necesidad vital el corromperse porque el sistema lo permite e incluso lo fomenta. La corrupción es el motor que hace funcionar este maltrecho estado, sin duda alguna y estos mismos corruptos garantizan su impunidad mediantemecanismos de control del Poder Judicial.

Si en la Constitución se habla de la Separación de Poderes está claro que esta queda en agua de borrajas cuando el gobierno (poder ejecutivo) nombra y controla a la Fiscalía General del Estado que se convierte en un monigote al servicio de los corruptos porque la jerarquía y obediencia de los fiscales es total, casi piramidal. Por eso vemos con escándalo que la fiscalía se pone a favor del delincuente cuando este es un político importante o algún miembro de la casa real. Porque no actúa como un acusador como sería su obligación, con independencia, como sucede de manera casi esquemática, instintiva en otras democracias más consolidadas.

Para echar de comer aparte es el Consejo General del Poder Judicial, órgano de gobierno de los jueces. Es este un órgano judicial absolutamente politizado y aunque es cierto que no puede inmiscuirse en la independencia de cada juez en su juzgado, tiene el poder de sancionar, abrir expedientes y decidir sobre el ascenso de los magistrados en la carrera judicial. Sus componentes, a priori personas de reconocido prestigio en lo judicial, son simples correas de transmisión del poder ejecutivo y legislativo, que la misma cosa son en esta psedodemocracia. Y, por lo tanto, es un órgano bajo el dominio de la clase política, de esa oligarquía formada por muy pocas personas que lo decide todo en este país.

En lo que respecta al mal llamado Tribunal Constitucional, denominado jocosamente por algunos humoristas Tribunal Prostitucional, cabría decir que está total y absolutamente en manos de los políticos. Es un organismo no judicial que interpreta la legalidad de las leyes que aprueba el legislativo. Podemos señalar que todos sus miembros son nombrados por el Jefe del Estado a propuesta del parlamento. Otra vez vemos aquí la intromisión de los políticos en un organismo que acaba estando tan politizado que sus resoluciones no dejan de ser ridículas y convenientemente emitidas sin ajustarse muchas veces a lo que dice la Constitución, normativa por la que dicen velar. Sus miembros, nuevamente, deben ser juristas de reconocido prestigio y, sin embargo, no dejan de ser profesionales de las leyes que deben su cargo a un partido político determinado, conformándose unas mayorías de miembros de los que ya sabemos lo que van a votar previamente, según lo que interese a su señor. El escándalo llega a tintes cómicos, es tan burdo que hasta se ha permitido que lo presida un ex-militante de un partido político, el PP en este caso. Realmente la falta de recato de la oligarquía política no tiene límites aunque hay que reconocer que el resto de miembros sin ser militantes de partidos deben su cargo a sus afinidades ideológicas y servilismo. Si todas las sentencias del Constitucional han respondido a los intereses políticos de cada momento, a las mayorías, ¿qué podemos esperar los ciudadanos?.

Pero no se limita al control vergonzoso del CGPJ y TC la manipulación política de la justicia. Es todo el sistema político español el que configura un círculo vicioso de impunidad, una cuadratura del círculo de fuego de la criminalidad, permitiendo a los supuestos representantes del pueblo delinquir sin temor porque, en España, no existe control del poder, un precepto imprescindible en una democracia que se llame por tal. El control de la fiscalía es grave y el manejo de los órganos de gobierno de los jueces también. Pero tanto más lo es que la justicia sufra una extrangulación de recursos tan miserable y buscada por los gobernantes que produzcan un enlentecimiento de los procesos que acaban por ser interminables. En este modelo la impunidad está casi garantizada porque la escasez de medios es tan grande que vemos casos que ya han cumplido una década y todavía no se ha abierto juicio oral al político imputado. Al final llega el juicio pero ellos ya se han garantizado mecanismos como la prescripción de los delitos. El resultado es que en escasas ocasiones un político entra en prisión por delitos de corrupción a pesar de que son innumerables los imputados. Lo peor es que muchas veces estos políticos que se van de rositas sacan pecho ante la ciudadanía, cual chulos de barrio, después de haber robado pero no haber podido certificase una condena. Otra de las maniobras típicas de esta mafia bochornosa es, ante una condena, el recurso a una instancia superior ( algo legítimo en un estado de derecho) que paraliza su ingreso en prisión. Puede darse la paradoja de que un político condenado en firme este muchos años sin ingresar en prisión y que, cuando se resuelve, bien por motivos de salud o por edad ya no se recomiende el acceso a la cárcel, sino que se transforme en otras medidas punitivas.

Y, para finalizar, siempre queda, para completar el círculo viciososo de la impunidad, el miserable recurso al indulto administrativo. Es decir que, después de todas las dificultades y palos en la rueda que ellos mismos ponen a la justicia, si se produce la condena y el inminente ingreso en prisión, es este efímero o no se llega a producir por haber solicitado el condenado el indulto. Y resulta llamativo como gobiernos de diferente signo político se hacen favores mutuos en lo que respecta a los indultos, otra figura oscura, poco regulada en nuestro país. Vemos con perplejidad que un gobierno del PP indulta a componentes condenados del PSOE ( Barrionuevo, Vera) o de CiU, partido nacionalista catalán, supuestamente rival del primero. Y cómo un gobierno de izquierdas indulta a un banquero en su último consejo de ministros y estando “en funciones” tras perder unas elecciones. Es esta la perfecta cuadratura del círculo, maravillosamente creada por esta casta que domina dictatorialmente a un país cada día que pasa en mayor estado de descomposición. La corrupción huele cada día peor, España huele cada día peor.

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