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Soler ingresa 2.500 euros al mes desde julio, cuando Puig obligó a despedir gente para colocar a su peón en el Parlamento

A Miguel Soler le tocó la Lotería el pasado 27 de junio. Ese día, el presidente de Les Corts, Juan Cotino, firmó su incorporación a la plantilla de eventuales del Parlamento valenciano al servicio del PSPV. En concreto, Soler ocupa desde entonces el puesto de secretario del vicepresidente segundo de la Mesa de la Cámara valenciana, Ángel Luna.

La llegada del nuevo personal de confianza a Les Corts se produjo después de la victoria de Ximo Puig en el congreso de Alicante tras derrotar al anterior secretario general del partido, Jorge Alarte. Aquel triunfo se basó en una serie de promesas que Puig se ha visto obligado a cumplir de cualquier manera pese a que la caja fuerte de Blanquerías está vacía. Las apreturas económicas de los socialistas valencianas son el principal quebradero de cabeza de la actual dirección.
A pesar de haberse cumplido ya cinco meses desde su nombramiento, Soler, uno de los históricos en el actual PSPV, no ha ido ni un solo día a trabajar a su puesto en Les Corts Valencianes pese a que cada mes cobra una nómina que ronda los 2.500 euros brutos.
El asesor fantasma
En los cinco meses que lleva ocupando el puesto de confianza al servicio del grupo socialista, el asesor fantasma, como ya se le conoce en la Cámara, ha ingresado alrededor de 12.000 euros de una institución que no pisa casi que no de visita pese a que Les Corts y la sede socialista de Blanquerías está sólo a unos metros de distancia.
De hecho, el personal de Les Corts ni siquiera le pone cara al secretario de Ángel Luna, que en teoría debería cuadrar la agenda del vicepresidente segundo de la Mesa. La entrada de Soler provocó el despido de Concha Carrillo, una de las asesoras más veteranas de la casa y que llevaba varias legislaturas en Les Corts al servicio del grupo socialista. La salida de Carrillo provocó un shock entre el personal de la casa.
Tras el congreso de Alicante, Miguel Soler pasó a ocupar una de las vicesecretarias de la nueva dirección de Ximo Puig. Un órgano multitudinarion para contentar a todas las partes que integraron el pacto antiAlarte y que colocaron a Soler como vicesecretario de Educación, Formación, Ocupación e Integración Social. Si nombre siempre ha sonado como futurible conseller de Educación si los socialistas recuperaran el Gobierno de la Generalitat.
El problema con el que se encontró Puig a su llegada a la sede del PSPV en la calle Blanquerías es que no había dinero para pagar tantos favores. Por eso, la nueva dirección inició armó un puzzle para sufragar con dinero público los cargos propios del partido. Gente que cobra de la administración valenciana pero que trabaja para el PSPV.
La primera idea fue sacrificar a dos de los asesores de Les Corts para colocar allí sin necesidad de que fueran a trabajar a Francesc Romeu y Miguel Soler con un sueldo de 2.500 euros al mes. Un puesto de grupo B con nivel 24 y complemento CV-17.
En la Diputación, también
El trabajo de ambos estaría en el partido pero quien pagaría sería Les Corts Valencianes. En la Diputación de Valencia también se despidió a varios empleados de confianza con el objetivo de colocar a afines y a los nuevos responsables de comunicación de Blanquerías. Los más cercano a Alarte fueron despedidos por orden de José Manuel Orengo, el nuevo portavoz del grupo.
La decisión de Puig sentó muy mal en el seno de un amplio sector del PSPV que lamentó que hubiera que pagar con sueldos públicos la labor del cogollo de la dirección de Blanquerías. En privado, más de uno definía la situación como «escandalosa» y poco ejemplar para la sociedad. El actual líder de los socialistas valencianos es el primero que exige al Consell de Fabra que haga limpieza en la nómina de asesores.
El primero en reaccionar ante las críticas fue el portavoz de la dirección y vicesecretario, Francesc Romeu, que un mes después de ser nombrado como personal de confianza en la Mesa de Les Corts presentó su dimisión. Romeu tampoco iba a trabajar a la Cámara valenciana pese a cobrar de ella 2.500 euros al mes como secretario de Carmen Martínez
El peso de la opinión familiar fue fundamental en la decisión de Romeu. Sus más cercanos le hicieron ver que en política no es higiénico cobrar un sueldo público sin desempeñar el trabajo. El puesto del de Silla lo ocupó personal del grupo parlamentario. En ningún caso se recuperó a Isabel Mondéjar, que fue la que inició la legislatura.
Miguel Soler, pese al ejemplo de Romeu, se mantuvo en el puesto y ahí sigue pese a que su despacho, el que históricamente ha ocupado Concha Carrillo, está huérfano de secretario. Al que se suele ver por allí es al chófer de Ángel Luna. El asesor del PSPV es el gran desconocido de Les Corts.
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