2013062114brasildentro

Brasil.- “El pueblo unido jamás será vencido” gritaba Maracaná en el descanso del partido que enfrentó a España y Tahití, para después cantar el himno brasileño a manera de reivindicación y solidaridad con los cientos de manifestantes que se repartían por todo Brasil buscando un país mejor en el que el dinero del estado no vaya dirigido al fútbol, tal y como sucede con la Copa de las ConfederacionesMundial y Juegos.

El pueblo brasileño, en su quinta jornada de lucha, se echaba de nuevo a la calle para protestar por la desigualdad social y económica en la que se encuentran, donde pobreza se ha convertido en el denominador común de un país que presume de contar con los eventos deportivos más importantes del momento: Copa Confederaciones, el Mundial de Fútbol de 2014 y las Olimpiadas de 2016. “La reacción del estadio es una muestra de la conciencia social que hay ahora mismo en Brasil”, comentó Vicente del Bosque al término del partido, mientras los gases pimienta recorrían el ambiente de Río de Janeiro. El pueblo pide más hospitales y educación para todos: un lujo en Brasil y algo habitual en España.

Las manifestaciones de ayer volvieron a intentar quemar el Palacio de Itamaraty, sede de la cancillería que ya se ha cobrado la primera víctima mortal. No fue  consecuencia de la acción policial de manera directa, pero sí provocado por un atropello al huir de un enfrentamiento entre indignados y fuerzas del orden. El suceso tuvo lugar en Ribeirao Preto, en el estado deSao Paulo, una de las decenas de ciudades en las que los ciudadanos salieron a la calle para arrasar con todo lo que se encontraban en el camino.”La revolución contra el sistema se ha incido aquí y no hay manera de pararla”.

Dilma Rousseff y su gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) está contra las cuerdas. Ni la marcha atrás en la subida del   transporte ha calmado a los miles de ciudadanos que han tomado la calle desde que el fin de semana pasado decidieran pasar a la acción. La excusa, el inicio de la Copa de las Confederaciones, competición en la que el Gobierno afirma haberse gastado 15.000 millones de euros en infraestructura y en la construcción de los estadios.

En la ciudad de Río de Janeiro fueron 350.000 las personas que acudieron a la manifestación que terminó convirtiéndose en saqueos a tiendas y bancos, con elSantander y la cadena de restaurantes McDonalds entre los preferidos, fuente de enfrentamientos entre los manifestaciones y dirigentes del club. La enfurecida masa no reparaba a la hora de terminar con todo lo que se encontraba por delante. Arrasaban con todo en su camino hacia Maracaná

Río encabezó el ranking de manifestantes, Globo Televisión se dedicó durante toda la noche a hacer un carrusel televisivo con todas las arterias principales de todas y cada una de las ciudades. A los 350.000 ciudadanos que tomaron las calles de Río, los siguieron los 120.000 de Sao Paulo, los de Recife, Brasilia, Salvador de Bahía y Cuiabá.  La capital carioca multiplicó por tres el número de manifestantes, que en un principio pretendían terminar en Maracaná, opción que desecharon por las enormes medidas adoptadas por la policía militar.

elconfidencial

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