VIHBoletín de la asociación Armas para defender la Salud, con una nueva campaña informativa del colectivo CRÍTICA VIH dando a conocer el documental ¿El nuevo virus del emperador? Continuación del premiado documental House of Numbers. En él se exploran en profundidad las pruebas científicas de la existencia del VIH.

Como muchos de vosotros estáis ya al corriente el grupo Crítica VIH está llevando a cabo en distintos barrios de Madrid una campaña de información (mesas informativas, pegada de carteles, reuniones periódicas con afectados) con los pocos medios económicos de los que se disponen, sobre lo que a nuestro entender es un fraude médico-científico de proporciones históricas; el VIH. Este hecho ha supuesto la muerte innecesaria de millones de personas desde los años 80 con el genocidio del AZT (primer medicamento / veneno que se dio a los supuestos infectados por el supuesto virus) y ha  acarreado consecuencias desastrosas para la salud de otros tantos millones en todo el mundo, particularmente en África, desvirtuando hasta el absurdo la problemática del Sida o inmunodeficiencias reales ligado en la mayoría de casos a la pobreza y a ciertos estilos de vida de nuestra época y no a una condición de transmisión sexual. Una gran parte de la ciencia VIH-SIDA está basada en unos tests inválidos que se sabe reaccionan positivamente ante al menos 80 condiciones médicas muchas de ellas entre las más comunes y cuyos fabricantes reconocen abiertamente en sus prospectos que no pueden establecer infección o no infección por VIH a día de hoy por ausencia de un estándar de oro.

Este fraude a nuestro entender, ha condenando en multitud de casos a millones de personas sanas a una estigmatización injustificada y a ingerir de por vida fármacos con graves efectos “secundarios” con el supuesto fin de evitar la progresión de una enfermedad vírica virtual basada en humo científico y sobre todo en un despliegue propagandístico sin precedentes en la historia de la medicina moderna. La condición de VIH positivo conlleva en muchos países del mundo, incluida España, consecuencias legales que en algunos casos han supuesto penas severas de cárcel para muchas personas afectadas acusadas de infectar a otras por un virus, cuyo aislamiento y purificación a pesar de lo que se afirma a nivel oficial siguen estando en entredicho  e insuficientemente aceptados por un número mayor de científicos de lo que se quiere admitir. La condición de VIH positivo conlleva asimismo la inclusión obligatoria en registros en muchos estados del mundo, como es el caso de España, que si no se justificasen por lo expuesto anteriormente, podríamos sin tapujos afirmar que se trataría de fascismo médico-científico avalado por el Estado. La organización OMSJ (Office of Medical and Scientific Justice) en los EEUU está sentando en el banquillo al mismísimo VIH y han ganado en este sentido cerca de 50 juicios exculpando a particulares que habían sido previamente acusados de haber infectado a otras personas, entre otras razones por la imposibilidad de demostrar la existencia del virus. La hipótesis del VIH como causa del SIDA nunca ha sido probada y cada vez hay más abrumadoras evidencias en su contra, sin contar con la profunda brecha entre los científicos protagonistas Luc Montagnier y el condenado por fraude científico en el año 1993-4 Robert Gallo. Por otra parte ninguna de las apocalípticas previsiones epidemiológicas realizadas por la OMS y la cúpula mundial del Sida desde los años 80 se han cumplido ni se cumplirán ya, por mucho recurso a falsos modelos estadísticos como el esperpéntico “EPIMODEL” que la OMS utiliza para salir del paso de lo que más tarde o más temprano será considerado como el mayor escándalo de su historia.

Desde Crítica VIH exigimos un debate público y científico abierto entre las distintas posiciones cara a cara y dando voz a tantos miles de afectados cuyas experiencias contradicen las tesis oficiales. Este debate ha sido abortado en numerosas ocasiones en los últimos 30 años por la oficialidad y eso nos hace sospechar que la oficialidad tiene algo que ocultar o no sabe como defender sus postulados tratando a los críticos como “gente rara y acientífica” o “negacionistas” e incluso “inmorales que merecen ser perseguidos judicialmente” intentando de esa manera infantil pero eficaz mediaticamente, desarticular las posiciones críticas, entre las que se encuentran varios premios Nobel, antes mismo de que éstas sean discutidas. El último intento de un gran debate tuvo lugar en Sudáfrica en el año 2000 auspiciado por su presidente en aquel momento Thabo Mbeki y este intento fue abortado de nuevo por la oficialidad con la táctica de hacer creer al mundo que ésta aceptaba un debate científico cara a cara con los afectados y científicos críticos. Una vez los focos mediáticos alejados, la oficialidad zanjó el debate con una declaración por escrito (la llamada Declaración de Durban) no presentándose al debate y dando un plantón físico e histórico a los científicos críticos que si se presentaron físicamente al debate, tal y como se había acordado durante el calentón mediático… ¿Por qué? ¿Qué tiene que esconder la oficialidad para utilizar esas tácticas de huida hacia delante? ¿Si tan claras son sus evidencias científicas y sus posiciones en cuanto al VIH-SIDA por qué no acepta un debate abierto con la parte crítica y los afectados?

Ya es hora de que la gente sepa lo que está pasando y por esa razón nuestro lema es  “tienes derecho a saber” ya que este es el lema de todos nosotros.

Jacques Fernández

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