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Llevaban dos años vigilando por la mirilla a compañías como Vodafone y Telefónica y por fin se han decidido a dar un paso al frente. El capital americano se ha lanzado a la conquista de las grandes compañías europeas aprovechando el bajo precio de su cotización y la previsión de la recuperación de la economía comunitaria. En frente, sin embargo, se han topado de bruces con los gobiernos de la UE, especialmente del Sur(Italia, Francia y España), que han levantado diques contra la invasión americana.

Italia aprobó hace un año un Decreto Ley por el que imponía duras condiciones a los extranjeros que quisieran entrar en compañías clasificadas como “estratégicas” y se arrogaba la posibilidad de vetar fusiones y compras en sectores tales como energía (Eni y Enel), telecomunicaciones (Telecom Italia) y defensa (Finmeccanica). Por su parte, Francia bloqueó en mayo la compra mayoritaria de Dailymotion por parte de Yahoo! El ministro de Industria, Arnaud Montebourg, aseguró sin despeinarse que la compañía estadounidense quería “devorar” a la firma gala.

En el caso de España, los inversores americanos han sondeado ante interlocutores gubernamentales la posibilidad de adquirir paquetes significativos en Telefónica y Repsol. Esto es, hacerse con las joyas de la corona ahora que el país está inmerso en una dura recesión, pero con visos de salir de ella en los próximos meses.

Las autoridades españolas -que reconocen acercamientos a través de intermediarios, pero los califican de meros “globos sonda”- rechazan de forma tajante cualquier posibilidad de que capital extranjero se apropie de compañías que alimentan una buena parte del PIB nacional. “Ya está bien de que los americanos vengan a robarnos los tesoros del Odissey”, comentan a El Confidencial.

Tanto en la compañía presidida por César Alierta como en la de Antonio Brufau niegan contactos oficiales. El caso recuerda a lo recientemente acaecido con Vodafone. Se especuló entonces con la posibilidad de una OPA de las estadounidenses Verizon y AT&T sobre el operador británico para luego trocear la compañía. Toda la prensa internacional dio visos de credibilidad a la noticia, que sin embargo fue desmentida por Verizonveinticuatro horas después.

Además de Telefónica y Repsol, los inversores extranjeros también han mostrado interés en la compra de las participaciones industriales de Bankia (Iberdrola e Indra, entre otras). El Ejecutivo ya dio entonces las instrucciones oportunas a su presidente,José Ignacio Goirigolzarri, para que no traspasara títulos de compañías estratégicas como las señaladas a inversores “no deseables”.  Finalmente, Bankia se abstendrá de vender estos paquetes a dedo y lo hará directamente en mercado.

Si bien es cierto que el Ejecutivo ya no cuenta con golden share ni normativa específica que impidan operaciones como las mencionadas, igual de cierto es que cualquier movimiento hostil en un sector regulado está “condenado al fracaso”.

Un Ibex a precio de saldo

El interés de los inversores extranjeros está directamente relacionado al bajo precio al que cotizan los blue chips que conforman el Ibex 35. El selectivo tiene el dudoso honor de ocupar el farolillo rojo de los principales índices europeos en lo que va de año. Se deja un 1,18% en 2013 y capitaliza 330.800 millones de euros.

El pobre comportamiento del Ibex es todavía más destacable a la vista de la distancia que le separa de sus máximos históricos, registrados en noviembre de 2007. Sobre los niveles actuales, tendría que subir un 100% para recuperar esta cota, lo que presumiblemente da margen de subida a las empresas. La debilidad de la bolsa española contrasta con la fortaleza de otros índices, como el Dow Jones y el S&P 500 estadounidenses, que rozan máximos históricos.

elconfidencial

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